2014/08/21

French it up


¡Hazlo al estilo francés!

De tanto ver películas de Audrey Hepburn, no es extraño que me sienta fascinada por el estilo clásico francés. 
De las boinas, las rayas, el navy, etc.
¿Han visto la película Funny Face? De no ser sí, deberían anotarla a la lista de filmes por ver, 
porque se van a retorcer de la risa con la forma de la que hablan y ridiculizan a los típicos grupos opuestos:
 el "mundo de la moda" y los "intelectuales". Demostrándonos al final de la historia que en realidad 
no somos tan distintos los unos de los otros, y que en el fondo, todos somos humanos 
y poseemos los mismos defectos y virtudes.

En fin, en Funny Face se ve a Audrey muchas veces con un atuendo sencillísimo, pero cómo no! 
A la señorita Hepburn todo se le ve bien (y típico que nos miramos al espejo con un look similar a los suyos 
y no nos vemos ni un décimo de igual de bien.. bubú). Con un suéter negro de cuello beatle, 
pantalones y zapatos negros y un trench corto tradicional podíamos verla deslumbrar durante casi 
toda la cinta... ¡quién como ella!

Pero bueno, yo no soy Aundrey Hepburn ni por si acaso, pero aún así, ese look me ha tenido 
re-inspirada últimamente y quise apuntarme con algo similar :)

*********
También les recuerdo que el blog se mudó de página en facebook y ahora se llama mentarosa
Si desean pueden darle Like en esta cosita llamada "like box" que está aquí abajito. 
Ahora habrán muchas más actualizaciones de la página, primero porque las fotos de instagram 
también se publicarán ahí y además muy muy pronto haré un concurso bien boni que les va a gustar ene :)


2014/08/20

Los colores de Caminito


Caminito tiene una magia en sus fachadas de colores
en sus ventanas, sus murallas, murales y carteles.

Creo que el encanto de Caminito merecía su propio post, sus colores están llenos de alegría y 
cada mirada al entorno acaba en una sensación de fascinación.
La feria de artesanía y orfebrería era también maravillosa, encontrábamos cosas únicas en cada rincón.

Pero no todo es maravillas en Caminito. 
Hoy es una calle museo muy conocido y admirado por el color de sus fachadas, pero sus inicios no 
fueron tan pintorescos. El barrio comenzó siendo un conventillo boquense en el que vivían 
inmigrates proveniente de Geneva y sus alegres colores no se debían a otra cosa más que a la 
precariedad monetaria de sus habitantes, careciendo de tarros de pintura suficientes para sus casas, 
por lo que utilizaban cuales fueran los colores que pudieran conseguir.
El barrio se hizo conocido a partir del tango, específicamente la canción que lleva su nombre: Caminito, 
compuesta por Juan Dios Filiberto. Años después y por iniciativas de los locatarios, se le convirtió en la
 calle museo que conocemos hoy.

Creo que es importante que, cada vez que visitamos lugares, ya sean nuevos o no, conozcamos su historia,
 porque cada mirada observa un pasado que desea ser relatado.

***
Y por último, les cuento que el blog ha cambiado de página en facebook y así poderle nombrar mentarosa. 
Así que están invitadísimos a darle click al Me Gusta y comenzar a seguir la página. 
Se vienen muchas fotografías más, de lugares maravillosos y alucinantes que no querrán perderse. 
La idea es darle mucha más vida al facebook y con el antiguo nombre algo me detenía... ¡ahora nada! 
¡Así que prepárense para un bombardeo! ¡Porque mentarosa está más vivo que nunca!



2014/08/18

Una semana en Buenos Aires


Hay pocas cosas en la vida tan excitantes como viajar, 
conocer ciudades y lugares nuevos, 
o bien regresar a los que ya hemos conocido.

Ya van seis años desde la última vez que visité esta enorme ciudad, para ese entonces yo tenía 16 y 
viajé con mi familia y una familia amiga cuya hija ha sido amiga mía desde que tengo memoria.
Ésta vez la travesía fue con un grupo de amigos de la universidad y nuestro objetivo: el encuentro 
latinoamericano de diseño. El viaje fue desde el comienzo una aventura, con muchos altos y bajos 
(más altos por supuesto) y en él tuvimos la oportunidad de conocer a personas maravillosas 
que esperamos sigan en nuestras vidas aunque nos separen miles de kilómetros.

Sobre la ciudad misma, debo reconocer que no la recordaba tan encantadora como la viví esta vez,
la arquitectura era un deleite para la vista, las construcciones eran enormes y podías quedarte 
mirando por minutos enteros, pero por sobretodo, me llamó la atención lo bien mantenidas que estaban, 
realmente podíamos ver una preocupación por el entorno.
Me sorprendí maravillada por todo el teatro y cómo la gente se mostraba interesada por asistir y 
llevar a sus hijos pequeños. También me consumieron los libros, dejando un día completo para 
recorrer librerías y traerme un montón a casa.

Definitivamente, un viaje muy enriquecedor, lleno de memorias y personas inolvidables.